
¿En qué consiste tu proyecto?
REVIBAT consiste en una planta industrial dedicada al reciclaje de baterías de Medios de Transporte Ligeros (LMT), donde se plantean distintas automatizaciones para reducir el tiempo de procesamiento de una batería de 1-2 días a 15 minutos. Posteriormente, se certifica el estado de cada celda y se reutilizan, transformando un residuo peligroso en activos energéticos reintroducibles en el mercado.
¿Cómo surgió la idea?
Sabía que tenía que tratar de hacer un proyecto con el objetivo de hacer del mundo un sitio mejor, un proyecto que ayudase a la sociedad. Partiendo de esa base, empecé a buscar hacia dónde estaba tornando el futuro: los distintos objetivos de desarrollo sostenible. A partir de ahí, se me ocurrieron distintas ideas de cómo aportar un pequeño grano de arena, hasta que la idea fue tomando forma del proyecto final.
¿Por qué decidiste presentar la idea al concurso Tu Idea Cuenta?
La decisión la tomé estando de Erasmus, donde me empecé a plantear retos y objetivos para los siguientes meses. Quería un reto que me exigiese, me motivase y una experiencia que me aportase valor. Fue ahí donde encontré el concurso de Tu Idea Cuenta y una vez que tuve claro que quería participar, fue cuando empecé a trabajar en el proyecto que presentaría. Seguramente al revés que la mayoría de los participantes.
¿En qué punto se encuentra el proyecto?
El proyecto se encuentra en una fase inicial, el concurso me ha ayudado a validar el potencial de la idea y me ha dado la motivación para que deje de ser un proyecto y pueda ser una realidad. De todas formas, la tecnología que propone REVIBAT todavía no existe físicamente, esta será desarrollada a inicios de 2027 en mis Trabajos de Fin de Grado (TFG), por tanto, actualmente se puede decir que el proyecto no está avanzando.
¿Cómo ha sido tu experiencia en Tu Idea Cuenta?
La verdad que la experiencia ha superado con creces las expectativas. Ser capaz de crear un proyecto por tu cuenta y presentarlo a un concurso es algo a lo que igual no nos paramos a valorar, pero de lo que estar muy orgulloso. En mi caso, esto suponía quitarme el miedo a que me pudieran rechazar, a que el proyecto no fuese lo suficientemente bueno o al qué dirán; en definitiva, era afrontar un miedo y ser valiente. A partir de ahí, ser finalista es algo complicado, pero también era el objetivo. Creo que ahí es justo donde se concentra el máximo valor que el concurso puede aportarte: la experiencia de hablar en público delante de un jurado, las masterclass y charlas que ofrece el concurso, la posibilidad de interactuar con distintas personas del jurado, concursantes y empresas, entre otras cosas. Independientemente del resultado final, el valor del concurso se centra en todas las herramientas que hay a tu disposición para hacer del proyecto una realidad.
¿Cuáles son tus objetivos de cara al futuro del proyecto?
Los objetivos a corto plazo los tengo claros, gestionar mis TFGs, en los que me gustaría que me ayudasen con el proyecto. Por el lado de Administración y Dirección de Empresas (ADE), ayudando al análisis de riesgos, a la estrategia de precios y a la escalabilidad. Por el lado de Ingeniería Mecánica, me gustaría hacer de la REVIBAT-openerV1 una realidad, adaptando una máquina CNC para la apertura de las carcasas de las baterías. En cuanto al medio y largo plazo, el corto plazo irá dictando la dirección que coja el proyecto, por tanto, no me cierro puertas.
7. ¿Qué consejo le darías a la gente que tiene una idea o quiere emprender?
Partiendo de la base de que ninguna idea debe entenderse como imposible y se debe ser ambicioso, sin tener miedo al fracaso, daría dos consejos: En primer lugar, aconsejaría seguir la dirección de las tendencias y no ir en sentido contrario. Con un ejemplo se entenderá mejor, si institucionalmente se está fomentando el avance hacia los coches eléctricos, respecto a los de combustión e hidrógeno, va a tener muchas más facilidades regulatorias y económicas crear un producto que esté enfocado en mejorar los coches eléctricos. Por tanto, creo que es clave decidir en qué dirección se quiere emprender.
En segundo lugar, creo que hay que darle una mayor importancia a la salud económica de tu idea. Está claro que al principio cualquier proyecto necesita inversión, que habrá pérdidas y que durante un tiempo no se recuperará esa inversión inicial. Aún así, es importante analizar, de la forma más objetiva, distintos escenarios de la viabilidad económica del proyecto, porque si un proyecto no es económicamente rentable en un futuro, nadie querrá invertir.